La ardua tarea de encontrar alojamiento en Boston

Si te dicen que visualices la ciudad de Boston, ¿qué ves? Seguramente su skyline, el río Charles, parques y gente, estudiantes la mayoría.

La capital del estado de Massachusetts es conocida, no sólo por ser la primera ciudad que se sublevó contra los ingleses en la Guerra de Independencia, sino por hospedar a más de veinte universidades, entre ellas las reconocidas Harvard University y el Massachusetts Institute of Technologies (aunque, en realidad, se encuentra en Cambridge, el vecino norteño de Boston). En torno a estas instituciones surgen numerosos negocios y ramas empresariales, sobre todo relacionadas con la investigación, y alrededor de sus estudiantes también crecen posibilidades económicas, aunque menos innovadoras.

Porque pensemos, ¿qué ocurre en una ciudad donde todos los años llegan miles de personas por un tiempo determinado y donde el número de casas y habitaciones es limitado? Que los alquileres se disparan y las opciones para vivir se multiplican dependiendo de la cantidad de dinero que quieras gastar. Y sí, cualquiera pensaría que en la principal ciudad académica de Estados Unidos, las universidades deben estar preparadas para la llegada de sus estudiantes, pero no es así, al menos no al 100%. Si tienes suerte y tu universidad te proporciona residencia – a través de un proceso que llaman ‘lotería’- pagarás un alquiler relativamente caro – no baja de los 4500 dólares el semestre, con calefacción, agua y electricidad incluida, aunque depende del apartamento en cuestión-. Sino agarrate bien fuerte y abre los ojos, porque te acaban de echar a los lobos.

Las agencias inmobiliarias, las grandes beneficiarias

El mercado inmobiliario de Boston tiene tanta demanda que los apartamentos vuelan en cuestión de horas en temporada alta: comienzo (cuando la gente llega) y final de clases (cuando la gente se muda). Una realtor (agente inmobiliaria) me comentaba que la mejor época para encontrar casa en esta ciudad es buscar en enero, cuando los propietarios saben que sus inquilinos no van a renovar y ya están buscando nuevos clientes sin la presión de tener septiembre a la vuelta de la esquina.

En junio, tampoco es mala época, pero los pisos buenos ya están cogidos. En agosto y septiembre es horrorosa, sólo queda lo que otros han dejado. Tienes que tener la suerte de que alguien haya informado tarde o haya dejado para lo último buscar nuevos inquilinos. Y eso, seamos sinceros, es tener mucha suerte, porque a pesar de las bases de datos de búsqueda de casa que disponen las universidades, su aparición o no en las mismas no significa que tengan una determinada calidad.

Así que nos encontramos en una ciudad donde hay mucha demanda de apartamentos / habitaciones y donde los principales clientes son estudiantes recién llegados, muchos internacionales. Se trata del paraíso de las agencias inmobiliarias, algunas especializadas además en alquilar a estudiantes.

De hecho, se trata de un panorama tan competitivo que la reserva de las casas funciona de la siguiente forma: tu encuentras una casa, hayas utilizado los servicios o no de un agente inmobiliario tendrás que pagar la realtor fee (a no ser que hayas tratado directamente con el propietario) que es una comisión equivalente a un mes de alquiler que funciona como pago a la agencia. A ello tendrás que añadirle el primer mes de alquiler, el último mes de alquiler y un depósito de seguridad que se te devolverá al final de tu contrato si tu casa está en buen estado. Este pago inicial es obligatorio para hacer que tu casa desaparezca del mercado.

Habitaciones patera

Antes hablábamos del caso de alquileres de estudios, apartamentos y casas. Pero ¿qué ocurre si sólo quieres alquilar una habitación? Bueno, entonces, sinceramente, prepárate un buen presupuesto porque lo que vive en las entrañas de las habitaciones de Boston da para una película de terror.

CASO 1. John, el abuelo que vivía con estudiantes

Anuncio en Craiglist: habitación con cocina privada en casa compartida. Agua caliente y calefacción incluida. Precio: 850 dólares al mes.

Sí, la habitación es privada y tiene cocina. Pero el resto de la casa la compartes con John, un hombre de unos 70 años que para subsistir debe realquilar una de las habitaciones de su casa y la mitad de la suya. El estado de suciedad es indescriptible. Mejor no detallamos cómo es la bañera.

CASO 2. Ming, la compañera de vestido de lentejuelas

Anuncio en Craiglist: habitación en casa compartida. Agua caliente y calefacción incluidas. Precio: 950 $ al mes.

Sí, Ming lleva vestido de lentejuelas. Sí, Ming estudia un doctorado en Boston. Sí, Ming vive en un buen barrio (cerca de Fenway park). Pero Ming te está ofreciendo un colchón en el rellano de su casa.

CASO 3. Una habitación para ti solo

Anuncio en Zillow: estudio con cocina, baño y salón. Sólo agua incluida. Precio: 1595$

La casa se encuentra al lado de nuestra amiga Ming, pero se sale un poco de presupuesto (dirás). Hay que anotar que en esta casa de menos de 50 metros cuadrados, se observan tres colchones y tres escritorios. El grado de limpieza es aceptable. La pregunta es: ¿tienes dinero suficiente para pagarla?

 

Al final la solución a no encontrarse con sustos desagradables es subir el presupuesto… O encontrar un compañero de piso con unos estándares de limpieza y organización más o menos similares a los tuyos. Si ya lo tienes, es recomendable echar un vistazo a las calles y barrios de las casas. Es increíble, pero el sentimiento de seguridad europeo no es equivalente al estadounidense -y no me quiero imaginar si hablamos de otro tipo de ciudades, al fin y al cabo se dice que Boston es la más europea de sus capitales de estado-. Hay zonas muy cosmopolitas, pero también se ven otras donde se notan considerablemente las diferencias entre clase media y clase baja. Y no se trata de ser pijo o tiquismiquis, un ‘suburbio’ español es muy diferente de un ‘suburb’ estadounidense. Aquí la recomendación general a todas las personas es no ir sólo de noche.

Hasta ahora, los mejores barrios que he visto (y esto no significa que sus habitantes sean igual) son Back Bay (barrio ‘pijo’ de Boston), Brookline (ciudad independiente de Boston, muy familiar) y Cambridge (ciudad donde se encuentran Harvard y MIT). Normalmente, el precio acompaña a la zona. Estáis avisados.

Apuntes varios

  • Un consejo que me dieron si andaba por Mission Hill era llevar siempre efectivo para que en caso de atraco no nos hicieran ir a un cajero automático.
  • Según un conductor de Uber, ver gente drogada es relativamente normal en Boston. Existe un problema con las drogas en la ciudad y es algo que se llega a ver a plena luz del día en el centro, sobre todo en plazas. Roxbury Crossing, de hecho, es conocida por el tráfico de drogas, aunque ha mejorado mucho en los últimos años.
  • Nunca, nunca, nunca, pagues por algo que no has visto tú. Lo leerás y pensarás que no es para tanto. Pero lo es. No lo hagas.

 

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